Tenemos que hablar de muchas cosas, aunque ya sé que en realidad a nadie le importa. Pero es importante, y tenemos que hablar.

Los tratamientos no son la meta.

Todos los discursos, todas las referencias, todas las imágenes sobre transexualidad llevan las dos cosas unidad. Transexualidad y tratamientos médicos. Incluso los retratos más respetuosos. En cada representación de las personas trans aparecen retratados también sus tratamientos médicos, y aquellas que eligen no someterse a tratamiento alguno deben explicar por qué, una y otra vez.

Pero recibir un tratamiento médico no es un fin en sí mismo. Es un medio. Un medio que ayuda a la mayoría de las personas trans a sentirse bien, a verse en el espejo, y a recibir el reconocimiento de su género por parte del resto de la sociedad.

No siempre funciona. Puede que la imagen que te devuelva el espejo no sea la que soñabas para ti. Puede que las otras personas no te respeten ni te reconozcan. Puede que lo que necesites sea cambiar de lugar, hacer nuevos amigos, rodearte de personas que te amen (sí, existe gente a la que no le importa que seas trans). Puede que tengas que comprender que no todas las puertas de la vida están abiertas para todo el mundo. Puede que aprender a quererte te traiga más paz que mil horas de quirófano y un talonario con mi recetas.

No eres el primero que, ni el único que.

A día de hoy, la gran mayoría de las personas adultas hemos sido criadas en una sociedad cisheteropatriarcal (entre otras cosas). Por eso cuando te descubres trans, no sabes nada sobre transexualidad.

  • No tienes referentes.
  • No tienes información.
  • No sabes dónde buscar información.

Te sientes solo, sola o sole. Y empiezas a aprender, a investigar, a hacer lo mejor que puedes, mientras vives tu vida.

  • Vas a crear una plataforma para reunir a las personas trans (porque las 400 que ya hay no son suficientemente buenas ¡Tú no las conocías!)
  • Vas a recopilar recursos (hay 5.000 recopilaciones, pero todas son incompletas y difíciles de encontrar ¡Pero la tuya será la buena! ¡El mundo trans te estaba esperando!)
  • No necesitas leer todos esos libros que otra gente ha escrito antes que tú. Lo que hace falta es que alguien de una visión fresca, realista y sin tragedias de lo que es la transexualidad, y para eso estás tú aquí.

Mientras tanto, sigues con tu vida. A lo mejor te gusta el windsurf, pero no conoces a otro trans que haga lo mismo. ¡Eres el primer trans windsurfero! ¡El primer trans viajero! ¡El primer trans que se saca un doctorado en tu especialidad!

Pues tengo malas noticias. Personas trans ha habido desde el principio de la humanidad. Las personas trans estamos en todas partes, hemos hecho de todo y lo seguimos haciendo. Y sí, hay personas trans que son geniales y que han hecho grandes descubrimientos para toda la humanidad. Pero lo más probable es que tu no seas un genio. Yo tampoco lo soy.

Si crees que eres el primere en algo, piénsalo otra vez. Que tú no conozcas a nadie más que haga una cosa, no significa que no exista. Lo más probable es que no hayas buscado bien, que conozcas a poca gente, o que estés demasiado centrado en mirarte tu ombligo como para fijarte en lo que te rodea.

Hay personas que necesitan regresar al sexo que les asignaron

Puedes llamarlo “arrepentimiento”. Puedes llamarlo “detransicionar” o “retransicionar”. Puedes entenderlo de muchas formas, pero lo primero que tienes que entender es esto: hay personas trans que quieren volver a vivir con el sexo que se les asignó al nacer. Hay personas que creían ser trans y descubren que en realidad no lo eran.

Y no están mal de la cabeza.

No están locas.

No están frustradas.

No tienen traumas.

Son personas tan respetables como cualquier otra, que necesitaban dar un paso en un momento de su vida y luego han necesitado dar otro para continuar con su evolución. Son personas que existen, que tienen necesidades y problemas, y a las que debemos prestar atención. Son personas que existen, y su existencia no amenaza la nuestra. Aunque haya personas que pretendan utilizarlas en nuestra contra no debemos entrar en ese juego. No debemos negar su existencia, si no reconocerla y ayudar a crear los mecanismos necesarios para que puedan afrontar los retos que se les presenten en esa segunda transición.

Y si tú no conoces a nadie que le haya pasado, empieza a preocuparte. Significa que esas personas tienen miedo de hablar contigo porque piensan que te reirás de ellas. Seguramente piensan que eres capaz de aplicarles el mismo castigo que las personas transfóbicas aplican a las personas trans. Eso debería darte que pensar.

Los espacios seguros no se construyen en base a políticas identitarias. Se construyen por afinidad, respeto y cariño.

Si quieres crear un espacio no mixto, créalo. Si quieres participar en un espacio no mixto, participa. Pero no uses la excusa de crear “un espacio seguro”, porque sabes que no es verdad.

Lo único seguro en un espacio no mixto es que alguien se va a quedar fuera. Lo único seguro cuando creas un espacio de exclusión basado en políticas identitarias es que será un espacio binario. Un espacio exclusivo y excluyente cuyas fronteras existen para homogeneizar a les de dentro y separarles de les de fuera. Unas fronteras que deben ser patrulladas por la policía identitaria, y que deben ser defendidas con violencia de ser necesario.

Si hay algo seguro en un espacio no mixto es que va a haber violencia en el empeño de mantener la exclusividad.

Las personas a las que más quiero son cis. Muches de mis amigues, con quiénes estoy totalmente seguro son cis, y hetero. Un número importante de ellos, son hombres.

Muchas de las personas que me han causado daño, que me han atacado, que me han traicionado, son trans, son no hetero, y son mujeres.

Un espacio seguro es aquel en el que solo hay gente que comparte mis valores. Con quienes puedo estar en desacuerdo sin violencia. Con quienes tengo un objetivo común. Un espacio en el que mis amigues no podrían participar porque son trans o cis, porque son hombres o mujeres, porque son heteros o no heteros, es un espacio inseguro, violento, y en el que yo no voy a estar.

Creemos espacios seguros por afinidad, por cariño, por solidaridad, sin políticas identitarias, sin gorilas vigilando la puerta, sin violencia y con mucha amistad. Así es como yo creo que se hace.

Pero ¿qué sé yo? Seguramente me he equivocado en todo otra vez.

 

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