Las preguntas de esta semana girán principalmente sobre cómo transicionar de manera rápida y segura:

  1. No sé si es posible vivir, una vez reconocido que eres y sientes como un chico, pero sin la necesidad de hormonarte.
  2. ¿Se puede hacer el proceso de transición más rápido si estás en el extranjero?
  3. ¿Cuál sería la ruta de transición ideal para alguien de Barcelona que ya tiene cita en la UTIG?

Pregunta 1ª: No sé si es posible vivir, una vez reconocido que eres y sientes como un chico, pero sin la necesidad de hormonarte.

Respuesta:

Cuando yo empecé, me pasó un poco lo mismo. Soy bisexual, así que la cuestión de la orientación sexual no ha influido en la definición de mi identidad de género. Durante años estuve en una relación con un chico, que es una persona excelente, y con el que todavía tengo una excelente amistad que dura ya 17 años. En esta relación yo era la parte «femenina» pero siempre sentí que había algo que fallaba, como si las piezas no terminasen de encajar, y a veces me frustraba, y me enfadaba, y mi pareja no entendía por qué… No tenía referentes sobre otras personas que no se sintiesen bien con la identidad de género que se les había asignado al nacer. Empecé a buscar sobre cuestiones de género, me encontré con el feminismo, y ahí me quedé, aunque ninguna de las corrientes feministas terminaban por hacerme sentir «en casa». Empecé a tener un cierto rechazo hacia los hombres, especialmente hacia los más machistas y los más vulgares, porque me daba rabia ver cómo desperdiciaban todas las ventajas y la oportunidad que tenían de ser el hombre que a mí me gustaría ser, y que yo no podía ser. No sé si esto tiene sentido para ti, pero para mí, tiene mucho. Finalmente, un día vi un documental sobre transexualidad, en el que Kim Pérez hablaba sobre los sentimientos de las personas trans, y por primera vez, sentí que alguien estaba hablando para mí. Sin embargo, en el mismo documental aparecía una psiquiatra de Barcelona, cuyo nombre no recuerdo, que decía que una persona trans que tuviese pareja debía estar 100% preparada para romper con su pareja, porque eso iba a ocurrir seguro. Como yo no quería romper con mi pareja, decidí enterrar el asunto en el fondo de mi mente y aguantar, pensando que, si había aguantado así toda la vida (¡24 años!), por qué no iba a poder seguir aguantando. Aguanté hasta casi los 29. En ese tiempo, conocí el foro de Carla Antonelli, ya casi en desuso, y el de El Hombre Transexual, de Madrid. Las referencias que tenía eran de personas trans con una concepción de si mismas atravesada por la medicalización, y por toda la ideología que cubre el llamado «proceso transexualizador». Yo mismo entré dentro de ese juego, sin saber donde me metía, asumiendo que eso era lo mejor, que así funcionaban las cosas. Tardé mucho tiempo en comprender que me estaban estafando, que me habían vendido la moto para robarme mi derecho a decidir sobre mi propia personalidad, mi propia identidad y mi propio cuerpo. En el blog se refleja toda mi andadura desde que entré dentro de la ruta del llamado «proceso transexualizador», hasta que conseguí entender y desentramar toda la estafa que supone, y explicar cómo está diseñado para robarnos la autonomía sobre nosotros mismos y poner el poder en manos de los médicos y los psicólogos, con el fin último de evitar que haya individuos rebeldes que se escapen a las normas impuestas por el sistema de género binario en el que vivimos, cuyo fin último es colaborar con el control de la sociedad (de los ricos sobre los pobres, principalmente, y como siempre). Sin embargo, como el blog está un poco largo y desorganizado, estoy escribiendo un libro recopilatorio que espero publicar el año que viene (seguramente en marzo-abril), y también he escrito un pequeño curso que se va descargando poco a poco por e-mail que se llama «hacia la conquista de tu identidad». Si te das de alta en mi lista de correo te irá llegando poco a poco, y pienso que te resultará muy útil. Respondiendo a la principal pregunta que me has hecho, si se puede vivir reconociéndote como hombre, pero sin hormonarte, la respuesta es que sí. Mucha gente lo hace, por más que a los médicos les pese y pretendan ocultar que estas personas existen. Algunas de las personas que viven así, lo hacen como un acto de rebeldía consciente hacia las imposiciones binaristas de los estereotipos de género. Otras personas lo hacen porque no les da la gana hormonarse, no lo quieren, no lo necesitan, y se insertan y son reconocidas como quienes son en la sociedad, por el mero hecho de enunciar su propia identidad y manifestarla hacia afuera a través de la ropa, los gestos, las palabras, su nombre, etc. De esto también hablo en el mini curso, que resume de forma muy breve las cosas más importantes que he aprendido en estos más de ocho años de activismo trans. Pregunta 2ª: ¿Se puede hacer el proceso de transición más rápido si estás en el extranjero?

Como yo me fui de España con todo hecho, no te puedo decir cómo va el tema de la transición aquí, pero por lo que me ha contado la gente de la asociación donde voy de vez en cuando, la cosa está más o menos igual que en España, o peor. De hecho, España ha estado siendo uno de los países de Europa más adelantados en temas de derechos de las personas trans, y Reino Unido es uno de los que van por la cola (no tan mal como en Francia, Italia, o los países de Europa del Este que son los que peor están, pero tampoco es como para echar cohetes). La única ventaja que tienen es que te puedes cambiar el nombre y ponerte el que te de la gana, aunque manteniendo el mismo sexo legal (lo que repercute en cosas como la edad de jubilación de algunas profesiones, los régimenes de internamiento, el acceso a ciertas ayudas que sólo se dan a las mujeres…). Ten en cuenta que los «protocolos» son un documento creado con espíritu de universalidad en los EE.UU., y que se aplican en Norte América, algunos países de Sudamérica, Oceanía, y Asia, y en toda Europa. Son unos protocolos diseñados por médicos cis, para que los médicos cis controlen las vidas de las personas trans. Así que, si todos los médicos que tratan a personas trans pueden elegir entre no tratarnos, o tratarnos según estos protocolos, de manera natural los que elijan tratarnos según los protocolos van a ser personas que están dispuestas a cumplir el papel de defensores del género, y controladores de los elementos discordantes que se atreven a cuestionar la naturalidad de los sexos y los géneros. Esto significa que si los protocolos indican que el psicólogo puede dedicarse tanto tiempo como quiera a la evaluación psicológica, el psicólogo lo va a hacer, y va a poner las condiciones que quiera. Un buen ejemplo de esto es la película Transamérica, en la que la protagonista ha estado durante un año yendo a la psicóloga para poder operarse, y al final tiene que cancelar su operación (¡Financiada de su propio bolsillo!) porque la psicóloga descubre que tiene un hijo al que hace años que no ve, y obliga a la protagonista a cruzarse todos los EE.UU. para ir a buscarlo y contarle que es trans, cosa que ella tiene que hacer, aunque no quería, con un alto coste monetario que le resulta muy difícil asumir, y al precio de postponer varios meses su operación. Es la misma mierda en todas partes. Las trabajadoras de la UTIG de Málaga se fueron a aprender a Holanda, y luego enseñaron a todos los demás que trabajan en España. En Holanda, en Reino Unido, o en Suecia, allá donde vayas te encontrarás la misma mierda: una Unidad única para todo el terriorio, con psicólogos-cancerberos que impondrán sobre ti su voluntad, y listas de espera masivas para recibir tratamientos médicos iguales a los que se prestan para el resto de la población, pero con tan sólo una fracción de su calidad. Dentro de lo que cabe, España, que es pionera en los movimientos por la despatologización y por la exigencia de un acceso sin discriminación a los servicios médicos, está mejor que la mayoría de los países, aunque todavía queda mucho por hacer…
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Cuando tienes muchísimo dinero, la forma es muy sencilla: te compras el informe psicológico. Vas al psicólogo que tú elijas, le pagas y listo. Si ves que el psicólogo se pone tonto, se lo dices a la primera «o me firmas, o te quedas sin la pasta». Y firman, claro.

Si eres un pobre desgraciado que va por la Seguridad Social, o que se tiene que conformar con los pocos psicólogos baratos que le quieran atender, te jodes y te aguantas, y pasas por el aro mientras a ellos les de la gana. A no ser que tengas acceso a una guía de médicos transfriendly, como la que yo mismo he hecho. Leí que en los EE.UU. iban a sacar una APP, pero al final no sé en qué quedó la cosa. Hay otras formas de saltarse el protocolo, para pobres (por ejemplo, en la caja de herramientas y el minicurso gratuito que reparto al darse de alta en la lista de correo explico alguna), pero la mayoría de la gente no tiene acceso a esa información y acaba pasando por el aro. Pregunta 3ª: ¿Cuál sería la ruta de transición ideal para alguien de Barcelona que ya tiene cita en la UTIG?

En tu caso, el itinerario que te recomendaría sería: 1. Ir a la UTIG para ir «cogiendo sitio en la cola». La gente de allí no necesita saber que estás yendo a Transit al mismo tiempo, o qué otros procesos sigues. 2. Ir a Transit. Envía un mail a transit.bcn.ics@gencat.cat, das tus datos (teléfono y nombre) y ellxs te llaman para atenderte un día y hora determinados. Ten en cuenta que están atendiendo a mucha, mucha gente, y que las dos psicólogas que trabajan allí son voluntarias y también tienen consulta propia. La ginecóloga, que es la que lleva todo el tema de la hormonación, sí es una funcionaria pública y tiene un sueldo, pero las psicólogas no. Si realmente te gusta el servicio de Transit, quieres apoyarles y que más gente pueda ir allí, me gustaría que considerases la opción de ir a la consulta privada de Soraya. Puedes contactar con ella en el emailsorayavegasandin@gmail.com. Creo que Soraya cobra 50€ por una sesión, con el precio del informe incluido, y hace el diagnóstico en la primera sesión, así que más no se puede pedir, y es una manera de dar las gracias y, de paso, evitar que Soraya tenga que dejar de trabajar como psicóloga y meterse a cajera del Pryca para pagar sus facturas. 3. Con el informe de Soraya, pides el cambio de nombre y sexo legal. Mientras, sigues tus visitas en la UTIG. 4. Una vez que tengas el cambio de nombre, ahora sí que puedes pasarte por Transit para ver el tema de la hormonación. 5. Cirugías: tú sigues con la UTIG, y si te preguntan cómo ha pasado que tienes ya el nombre cambiado, y has empezado a hormonarte, se lo explicas sin miedo. Entra en las listas de espera, y échale paciencia. Tardan tanto que yo no conozco a nadie que al final se haya operado por la seguridad social en Cataluña (lo que abre la pregunta ¿cómo es que hay tanta lista de espera, si realmente no están operando a nadie?). 6. Por probar, pide a tu médico de cabecera que te derive a un cirujano plástico para que te vea la ginecomastia esa que seguramente tienes (la ginecomastia es el crecimiento del pecho en los hombres… no incluye a las mujeres que quieren ser hombres, pero como tú ya no eres una mujer, sino que legalmente eres un hombre, te debe incluir, jejeje). Me consta que ya ha habido dos chicas trans que han ido a juicio y han ganado, denunciando que las cirugías genitales que querían están cubiertas para todas las mujeres y que ellas no las recibían por ser trans, pero lo de ir a juicio requiere mucha energía y esfuerzo, y supongo que tú no estás con ganas de llegar a tanto. De todas formas, por probar a ver si por las buenas cuela, no pasa nada. Seguramente no va a colar… pero nunca se sabe 🙂

Es tu turno, pregúntame lo que quieras.

Estoy deseando que esta sección mensual sea un éxito, y que sirva para crear una biblioteca de valiosas preguntas y respuestas para toda la comunidad trans*.

Para conseguirlo, necesito tu ayuda.

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1. Haz preguntas. Cuélgalas en este post, o twitealas a @Kagukun.

2. Responde preguntas. Si tienes algo que añadir o compartir ¡Anímate! Muchos de vosotros estáis más cualificados que yo para hablar sobre los temas que la gente pregunta.

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