Si me sigues en las redes sociales o te has dado de alta en mi lista de correo, seguramente ya te habrás enterado y estarás pensado que estoy muy pesadito con el tema, pero por si acaso no lo sabes ¡Me caso!

Karen y yo ya nos habíamos comprometido, por etapas. Informalmente, durante el mes de agosto del año pasado, habíamos decidido que nos queríamos casar (bueno, que yo me quería casar. Ella, está bastante en contra del matrimonio como institución heteropatriarcal para el control de la mujer, pero la convencí utilizando argumentos legales. Nosotros estamos solos en este país, y los cónyuges tienen derechos que las parejas de hecho no, a parte que demostrar el matrimonio es más sencillo que demostrar la convivencia… todo muy romántico, como se puede ver).

Después, lo hablamos con sus padres en navidad (y con mi hermana también), aunque pareció que no se lo tomaban muy en serio… Así que, después de consultarlo con mis compañeras de trabajo en el hospital, me decidí a comprarle un anillo de compromiso, con su diamante y todo. Eso fue en semana santa. Sin embargo, entre unas cosas y otras, no habíamos tenido momento para fijar fecha y lugar, hasta ahora.

Hemos decidido la fecha para el día 9/9/2016, y el sitio, la oficina del Registro de South Queensferry. Queríamos casarnos en Edimburgo porque nuestra idea es hacer una celebración sencilla, y organizar algo en España desde aquí entra totalmente en la categoría de lo que es “complicado”. Hacer el papeleo para una boda en España se encuentra entre las categorías “complicado” y “muy complicado”, mientras que aquí es relativamente sencillo (o eso es lo que parece, según la teoría. Luego, veremos a ver qué pasa). Lo difícil va a ser desplazar a los amigos y familiares que quieran venir, pero confiamos que ellos mismos colaborarán en ese tema, y de todas formas, hacer la boda en España habría incluido nuestro propio desplazamiento, así que en realidad ese tema iba a estar ahí igual.

La verdad es que ni Karen ni yo somos muy amigos de los acontecimientos sociales. A veces nos dan ganas de irnos los dos solos, casarnos, colgar las fotos en Facebook (hechas con el movil) y listo. Pero luego lo volvemos a pensar, y tampoco es que uno se case todos los días (ni ella ni yo lo hemos hecho antes, y no nos planteamos hacerlo de nuevo en el futuro), y si no hiciéramos nada, nos íbamos a arrepentir.

La elección del sitio fue una casualidad. Cuando fuimos a la oficina del Registo de Edimburgo, nos dijeron que hay tres oficinas: la del centro (donde estábamos), la de Leith y la de South Queensferry. La del centro es mucho más cara, y las otras dos, salen unas £150 más baratas, que no es una cifra nada despreciable, teniendo en cuenta nuestros escuetos ingresos. Además, nos dijeron que la de South Queensferry tenía un ventanal en la parte de atrás, y desde ahí se veía el Forth Bridge, muy bonito todo. Ni cortos ni perezosos, reservamos mi siguiente día libre para ir a verlo, y en cuanto lo vimos, nos encantó. La vista es parecida a la de la foto que nos hicimos, y aunque desearíamos que ese día hiciese sol, somos gente realista y ya hemos asumido que en Escocia, lo más que podemos aspirar es a tener un día nublado. Por lo menos que no llueva. O que no llueva mucho.

La chica que nos lo enseñó nos preguntó que qué fecha habíamos pensado, y se lo dijimos. Tiene que ser de lunes a viernes, porque los sábados no abren, así que pensamos que un viernes sería mejor. El día nueve. Ella fue a por el libro de registros, y estaba en blanco para esa fecha. “¿A qué hora queréis? ¿12, 1, 2 o 3?” Karen y yo nos miramos un poco confundidos “¿A las 12?” “Sí, a las 12 está bien”. De repente estábamos ahí, tratando de deletrear nuestros nombres (¡Y apellidos!) en inglés.

Y ya está. Empieza la cuenta atrás. Un año hasta el día D a la hora H. It´s the final countdown, que dirían los Europe.

Ahora en mi lista de tareas tengo una carpeta “Boda” con las fechas para empezar a hacer los papeles, las fechas para entregarlos, plazos de validez, listas de posibles invitados, lista de blogs sobre bodas, ideas que se nos van ocurriendo (¿Cómo hacemos las invitaciones? ¿Me monto una lista de correo para ir avisando a la gente de las novedades?). Tengo evento de Facebook, mil apuntes en la agenda, y vamos más motivados al gimnaso. También nos estamos quitando de salir a comer fuera con la doble motivación de ahorrar, y de comprarnos los correspondientes trajes en tallas más pequeñas (que las tallas grandes cuesta un montón encontrarlas, sobre todo para las mujeres. Yo, como me pienso casar con kilt, tengo la esperanza de que no será tan complicado).

Y esto es todo. Seguiremos informando!!

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