Originalmente publicada en la.trans.tienda

Háblanos un poco de ti ¿A qué te dedicas?

Trabajo como Educadora Social en el centro de servicios sociales del ayuntamiento de san juan de Aznalfarache desde 1987. Aunque terminé además mis estudios de psicología y trabajo en consulta y con grupos especialmente de mujeres y en torno al desarrollo personal. Me apasiona escribir y el poco tiempo que tengo lo aprovecho para esto, en revistas, blogs y en torno a temas sobre psicologia, espiritualidad, teologia feminista que me apasiona, educación, salud…Me gusta pasar la tarde con mi padre de 99 años y colaboro en la emisora local con programas relacionados con areas sociales.

¿Por qué empezaste a plantearte trabajar con personas trans?

Como lesbiana, siempre he tenido contacto con la comunidad LGT tanto en movimientos participativos, reinvindicativos, formativos, de ocio, o de amistad. Y en concreto he tenido varias personas cercanas con las que he tenido el honor de compartir todo el itinerario de transición, especialmente F-M. Desde el primer día he experimentado la admiración, el respeto y permíteme la palabra, la vocación de servicio y acompañamiento a estas personas en todas las dimensiones de su vida personal, social, afectiva y laboral. Después con los años, esta vocación de servicio o como quieras llamarlo, se ha convertido en una prioridad, reforzada a medida que profundizas en la realidad trans. Estas experiencias de vida compartida, me tocan muy de cerca y quiero ser útil en la medida que pueda. .

 Cuando yo acudí a la psicóloga de la UTIG de Málaga, me encontré con que lo único que hizo fue pasarme una serie de test para “evaluarme”, que no me ayudaron en absoluto, sino al contrario, me hicieron sentir peor. Por otra parte, muchas personas trans que acuden a psicólogos privados se encuentran con que la solución que se les ofrece a sus miedos y angustias es no realizar una transición de género, sino tratar de readaptarse al papel de género que se les ha asignado, como forma de evitar otros males mayores. Parece que la psicología todavía tiene poco que ofrecer a las personas trans…

No estoy del todo de acuerdo con esto que dices. Digamos que la tendencia mayoritariamente de la Psicología Clínica actual sigue siendo sesgada por el concepto tradicional de salud, que no está preparada para los nuevos lenguajes ni realidades de nuestra sociedad. Pero en vez de hablar de Psicología en general, hablemos mejor de profesionales de la Psicología que comienzan a plantearse otros enfoques y otras formas de acompañamiento desde el total respeto al otro y a la promoción de su verdadera autonomía, desde la opción libre de vida que se haya elegido. Estos movimientos emergentes dentro de la psicología profesional son reales. Vivo de cerca la predisposición de cambio en el colegio profesional de psicología de Andalucía occidental, en el que grupos de profesionales se están cuestionando desde hace unos años, todo el proceso diagnóstico clínico, poniendo en jaque los modelos heredados como la DSM IV y similares. Los etiquetajes para el diagnóstico no suponen la eficacia de los procesos de acompañamiento. Creo firmemente que estamos en fases de cambios en esta área también. No descartamos el refuerzo de caminos ya iniciados con los centros de salud de los municipios pequeños, cuyos equipos médicos también están “llamados al cambio de metodologías más humanas de atención”, en el diseño de protocolos intermedios y complementarios a las UTIGs. Pero esto puede ser tema para otra entrevista ¿no?

La mayoría de la angustia y la tristeza de las personas trans suele venir de que reprimimos nuestros propios pensamientos, sentimientos, la relación hacia nuestro cuerpo llega a ser violenta ¿Es posible liberar toda esa tensión e inseguridad y llegar a sentirnos bien con nosotros mismos de nuevo?

No te quepa la menor duda que a través del teatro se pueden remover todas estas emociones de las que hablas. Desde el teatro, investigamos en las historias que deseas contar, en la indagación de emociones de los personajes y en la búsqueda de recuerdos de las nuestras que nos hagan crear “orgánica y físicamente a nuestro personaje”. Todo ello además nos permite hablar libremente desde la boca y el cuerpo de nuestro personaje. Es él/ella quién se expresa, no nosotros. Por tanto, la libertad de expresión alcanzar su máximo nivel.  Es el personaje y no yo, quién expresa y dice lo que yo realmente deseo decir o expresar, pero “la culpa” es suya, no nuestra. No sé si me explico.

 ¿Cómo se prepara un taller de psicoescénica?

Lo primero es configurar el grupo. Se necesitan personas no sólo aficionadas al teatro, yo diría apasionados por el teatro, porque se trata de trabajar de forma divertida pero intensa, y cuando algo te gusta mucho, no te cuesta trabajo. Por otra parte, el trabajo psicoescénico también es profundo y como decía antes, remueve emociones, todas ellas intensas, porque son nuestras, muchas de ellas divertidas, enriquecedoras y al ser compartidas, bellisimas de ver y de experimentar, pero otras pueden ser duras y complejas. Por eso, hablo de pasion por el teatro, porque nada podrá hacernos perder la ilusión por participar en algo que nos apasione ni nos supondra pagar precio emocional, porque siempre es enriquecedor.

Las áreas que suelen trabajarse en un taller de estas caracteristicas son: pre-expresividad (presencia escénica), respiración y proyeccion de la voz, vocalizacion, texto y emoción. Todo ello a través de la representación de escenas (monólogos o en grupos pequeños) reales u originales escritas para el taller.

  ¿Y cómo sería el desarrollo?

Este tipo de talleres varía en su desarrollo si se organiza como actividad permanente a lo largo de todo un curso académico o si se elabora como taller intensivo. En el primer caso, lógicamente las áreas que mencionaba antes se trabajan en mayor profundas y genera mayor efecto transformador y permanente. Al final del curso, solemos hacer una representación teatral real, para que puedan a venir a vernos nuestros amigos si lo deseamos. Esto es ya la experiencia suprema de la psicoescénica: subir a un escenario de verdad.

Para que nos hagamos una idea de una sesion en general sería de esta forma: hacemos una introducción de calentamiento, movimiento,

ritmo, voz.

En las sesiones iniciales nos presentamos y compartimos nuestro interés por el taller. En las demás sesiones, solemos proponer trabajo de investigación en casa, sobre escenas y personajes que luego se comparten.

Escenas y juegos dramáticos, en los que se pone en práctica lo trabajado y nuestros compañeros de taller nos hacen de espejo público. Es increible el feedback y autococimiento adquirido a través de estos juegos.

Solemos cerrar con juegos y dinámicas de relación y compartimos conclusiones. Normalmente aconsejo acompañarse de ropa comoda, sin piersind ni objetos que puedan hacernos daño a nosotros o a nuestros compañeros y con algun cuadernos para tomar notas.

 A nivel personal ¿qué te ha aportado a ti asistir a este tipo de talleres, a sesiones de coaching, etc…?

El trabajo grupal de desarrollo personal es muy enriquecedor. He tenido ocasión de acudir a muchas de ellas en calidad de “paciente” si me permites el término. Luego ya como terapeuta, ves cómo vas cambiando por dentro y por fuera, siempre desde la liberacion interior. Tú eres quién marcas tu propio ritmo de cambio, y es tu voluntad exclusivamente la que marca hasta donde llegas en tu proceso de evolución interior. Si esa experiencia la haces desde la confianza mútua, logran crearse vínculos afectivos poderosos que se traducen en acuerdos de confidencialidead y confianza que permanecen con los años.

Bonus extra de la entrevista:

En los siguientes videos, puedes ver a María José en «La delgada y estrecha linea roja», un divertido corto con un final inesperado.

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