Como ya comenté hace unos… ¿meses? (¡Como pasa el tiempo!) He abierto una tienda virtual para chicas trans (trans-sexuales, tra[ns]-vestis, trans-loquesea],  la.trans.tienda. Empecé oficialmente en febrero, con el alta de la seguridad social, alta en hacienda, y todas esas cosas, aunque las obras de la web estuvieron terminadas en mayo, con algún que otro retoque pendiente.

Nadie dijo que fuera fácil… y menos mal, porque no es fácil. Se supone que la gran ventaja de abrir una tienda virtual es que puedes hacerlo con una inversión inicial muy pequeña, cosa que es verdad. Sin embargo, si quieres hacerlo bien, a esta inversión pequeña tienes que ir sumándole una pequeña inversión de vez en cuando, y cuando te quieres dar cuenta y sumas todas las pequeñas inversiones… ¡Te das cuenta de que ya es una inversión que empieza a tener personalidad propia!

A parte del dinero, también requiere una fuerte inversión de tiempo y esfuerzo. Buscar proveedores, hacer catálogos, repasar constantemente la web que cuando no le sale un pito, le sale una flauta, crear contenidos para que no sea sólo una máquina expendedora… En la.trans.tienda, tengo también un blog en el que escribo sobre temas trans (y en el que, por cierto, acabo de comprobar que no se ven las fotos de los artículos…), aunque incluyo noticias, consejos de belleza, textos que me pasan mis amigxs, etc… Estoy pendiente de montar una lista de correo para enviar novedades a quien tenga interés en recibirlas, aunque sin hacerme pesado. ¡Ah! Y también tengo una fan page en Facebook, una cuenta en twitter (@latranstienda), y hasta tengo un canal en youtube, que quiero ir nutriendo poco a poco de videos, porque no es lo mismo enseñar las cosas en foto que en un video, con movimiento, una persona que se los prueba y tal… A mí, por lo menos, me da más confianza, y tengo la suerte de que varias de mis amigas me están ayudando con eso (¡¡¡muchísimas gracias!!!).

A parte de esto, tengo que trabajar, y sacarme los estudios como buenamente puedo. Por cierto ¡ya han salido las notas de junio! ¡Todos los exámenes aprobados! Dos 6,5, y 9… ¡Mi primer sobresaliente universitario! Mi media ha bajado un poco respecto al año pasado, pero el año pasado estaba dedicado sólo a estudiar, y este año tengo dos trabajos, y una asignatura más. Si es que valgo más que las pesetas ^_________^ (modestia a parte).

El problema es que hasta el momento no he aprendido a desdoblarme (kage bushin no justu), así que pocas veces me voy a dormir pensando que he terminado todo el trabajo y que estoy al día de todas las cosas que tengo que hacer. De hecho, no me acuerdo cuando fue la última vez que pensé eso. Y la tensión está empezando a pasarme factura. Dicho de otro modo, no doy más de mí.

Primer consejo para quienes os plateáis poner una empresa virtual: aprended a tomaros las cosas con calma. No hagáis como yo. Así tengo la úlcera, que no se me cura de ninguna manera.

El principal problema que tengo ahora es que la web recibe muy pocas visitas. Claro, si nadie sabe que existe, nadie entra. Si nadie entra, nadie compra. Si nadie compra, es porque recibo muy pocas visitas, así que lo primero es conseguir más visitas. Las visitas se consiguen pagando publicidad (lo que significa una mayor inversión de dinero), o trabajando para crear contenidos (lo que significa una mayor inversión de tiempo y esfuerzo). Dinero no tengo mucho, pero ganas de trabajar, me sobran (menos mal), así que estoy con la parte de «crear contenidos». Además, me gusta más porque le da a la tienda un toque más personal. No quiero que sea sólo un sitio donde la gente entre a comprar como si fuese una máquina expendedora… me gustaría que realmente sirviese de algo, incluso para la gente que no compre. Puestos a trabajar, que el beneficio sea máximo, no sólo para mí, y no sólo en dinero.

Segundo consejo: si estás pensando en poner una tienda online, prepárate para dar el callo de lo lindo. Mucho. Y sin cobrar. Y sin horarios. Y sin vacaciones ni fines de semana.

Lo bueno es que, poco a poco, se van viendo tímidos resultados. Las primeras ventas, las primeras menciones de personas a las que no conozco. Las cajas con materiales se van acumulando poco a poco en la trastienda de la ferretería, lo que me parece poético de una forma que no espero que alguien a parte de yo mismo comprenda. Todos los expertos y no expertos, y revistas, y blogs, y asesores, y emprendedores, y el mundo mundial dicen que una empresa tarda al menos 3 años en dejar de perder dinero, y cinco en dar beneficios. Hoy he leído que para una tienda online que empieza de cero, sin una audiencia o clientes potenciales previos, se tardan 24 meses de duro trabajo en conseguir alcanzar un número razonable de «visitas» para que el número de compras empiece a permitirte darte un respiro. De modo que he decidido no ponerme como objetivo «ganar x dinero», ni siquiera «ganar dinero» a secas. El objetivo nº1 es ir aumentando las visitas poco a poco, y eso sí que lo estoy logrando (muuuuuuy poco a poco).

Consejo tercero: hay que tener paciencia. Muchísima paciencia. Constancia, y una forma de sobrevivir mientras la empresa empieza a crecer. ¿Sabéis que Android empezó a funcionar en 2005? Pero hasta 2010 no dio el auténtico salto que lo ha puesto en los móviles de millones de personas en todo el mundo. Yo no quiero llegar a vender a millones de personas de todo el mundo, y tampoco tengo los recursos de Google. Ni siquiera pretendo llegar a convertirme en uno de esos grandes empresarios del mundillo gay que sacan carrozas publicitarias en el día del Orgullo (y que, según dicen desde ALEAS-IU, han terminado por «comprarse» para ellos la fiesta del Orgullo de Madrid). Pero si a Android le costó 5 años… yo no puedo deprimirme si me cuesta el mismo tiempo ¿no?

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