Uno de los trabajos de los políticos (y de los medios de comunicación afines a ellos, que son todos los grandes y muchos pequeños) es escribir un guión con lo que debe pensar la gente. A la gente le (nos) viene muy bien ese guión, ya que evita tener que pensar. Todas las ideas vienen ya pensaditas, machacaditas y bien hiladitas, para que el cerebro sólo tenga que hacer un pequeño esfuerzo de memorización (tampoco mucho).

En lo que respecta a la reforma sanitaria, y la eliminación de los servicios sanitarios para personas transexuales (“operaciones de cambio de sexo”, como les gusta llamarlas, aunque es evidente que se refieren a cualquier clase de atención médica), el guión es el siguiente.

Guión: así que cuando el PP hace recortes protestáis, y cuando los hace el PSOE, nadie dice nada.

Respuesta: llevo tres años como activista, de los cuales los últimos cuatro meses han sido con un gobierno del PP, y el resto, con un gobierno del PSOE. A los del PSOE les he metido bastante caña, pero… los del PSOE nunca me han acusado de ser la causa de la inestabilidad del sistema sanitario, ni me han tachado de caprichoso por exigir asistencia sanitaria relacionada con la transexualidad, ni han fomentado el odio contra mí. Los del PP, sí, y esa es una diferencia importante y objetiva.

Guión: yo no estoy de acuerdo con que a los transexuales los operen de cambio de sexo por la seguridad social. Si se quieren operar, que se operen por privado.

Respuesta: Pues pagamos impuestos como todos los demás.

Guión: Sí, pero sólo se deberían ofrecer las cosas que realmente sean necesarias (esenciales).

Respuesta: Bueno, para nosotros eso es esencial.

G: Sí, pero también hay muchas cosas que hacen falta y no se cubren, como las gafas, el dentista… ¿Por qué para los demás no, y para los transexuales sí?

R: Yo pago mis gafas, y mi dentista. No recibo ningún trato especial. Además, también tengo derecho a recibir las prestaciones sanitarias que necesito, como todos los demás.

G: Pero las operaciones no son tan necesarias.

R: La transexualidad produce un malestar clínicamente significativo que puede llevar a muchos trastornos, desde la depresión y la ansiedad, hasta la adicción a drogas o los trastornos de la alimentación. En los casos más graves, puede llevar al suicidio. Es una cuestión de salud. Las personas transexuales tenemos derecho a la salud ¿no?

G: Sí, pero…

R: No, dejémoslo claro. La salud es un derecho humano. ¿Las personas transexuales somos humanas?

G: Sí…

R: Entonces tenemos derecho a la salud ¿verdad?

G: Sí, pero es que esas operaciones son muy caras. Requieren muchos medios y máquinas que se podrían invertir en otras cosas más precisas (como cirugías cardiacas).

R: A ver ¿Cuánto crees que cuestan, anualmente, todas las operaciones que se realizan en el Estado español?

G: Esa no es la cuestión

Llegados a este punto, debo señalar que, hasta ahora, ninguna de las personas con las que he hablado, y que seguían el guión, han mostrado el menor interés en saber cual es el montante total destinado a las cirugías de reaconstrucción genital para personas transexuales. Es más, han intendado siempre desviar la conversación para que no se lo diga. Para mí, esto es una muestra de que saben perfectamente el escaso presupuesto que se destina a esto (aunque sólo sea porque realmente somos muy pocas personas transexuales), y que eliminar la atención a las personas transexuales no va a arreglar absolutamente ningún problema (pero es justo hacerlo, porque son operaciones de capricho, completamente innecesarias, y aquellos que las recibimos estamos aprovechándonos del resto de los contribuyentes). Para quien le interese, el coste de estas operaciones está estimado en unos 750.000€. Esta cifra no me la he inventado, sale de multiplicar el coste máximo de una cirugía de reconstrucción genital en la clínica del Dr. Mañero (un máximo de 15.000€, incluyendo la técnica más cara, anestesista, hospitalización, y retoques en caso de ser necesario), por el escaso número de cirugías realizado el año pasado (50, según el último artículo publicado por la Dra. Esteva y otros en la Gaceta Sanitaria a principios de 2012). 750.000€ es el equivalente del sueldo anual de un solo cargo de confianza, de esos que cobran mucho para no hacer nada (ni siquiera son médicos, y no saben más de medicina de lo que sabemos tú o yo). Si el Gobierno pretende ahorrar 10.000. millones de euros (es decir 10.000.000.000€), el coste de estas operaciones supone un 0,0075% del ahorro total. Sin embargo, en el guión “esa no es la cuestión” (palabras literales que he oido más de una vez).

G: La cuestión es que hay muchos tratamientos médicos que no entran, y muchas medicinas. Por ejemplo, hay medicamentos para el cáncer que no entran en la Seguridad Social.

R: Señal de que no se puede recortar, sino que se deben ampliar los tratamientos, ya que todavía son insuficientes.

G: Sí, pero eso es más importante.

R: Todo es importante. No podemos establecer una gradación en la aplicación de los derechos humanos, puesto que sería considerar que hay seres humanos de primera y de segunda categoría. Que no se incluyan ciertas prestaciones necesarias no significa que no se me deba atender a mí. ¡Significa que hay que cubrir esas prestaciones que no se cubren! El derecho a la salud, es un derecho de máximos: los máximos estándares de salud posibles. No de mínimos: mientras se quede una persona sin atender, no atendemos tampoco a las demás. Si hay una persona que necesita un tratamiento y no se le ofrece… ¡Que se le ofrezca! ¡Pero que no me quiten mis tratamientos a mí! ¡Que amplien las prestaciones en lugar de recortarlas! Además ¿crees que por quitarme los tratamientos a mí, van a darle tratamientos a quienes no se los están ofreciendo?

G: No, pero es que el sistema no se sostiene, porque la gente abusa. Mucha gente va al médico sin necesitarlo. Los hospitales están llenos de gente que va a pasar el tiempo.

R: Así es. Mi abuelita, que tiene 91 años, tiene en su caja cuatro cajas de Ibuprofeno, que nunca se toma, pero ahí están. Si no tiene más, es porque se le han caducado. Sin embargo, no es la mayor fuente de derroche que hay actualmente en la Seguridad Social. Por ejemplo, estoy seguro de que en el centro médico donde va mi abuela hay al menos una persona que cobra más de 2.000€ mensuales, que no es personal sanitario, y que nadie sabe cual es su trabajo en realidad. Si una caja de Ibuprofeno cuesta unos 5€, con un mes de sueldo de esa persona mi abuela y todas sus vecinas ancianitas podrían acumular tantas cajas de Ibuprofeno como desearan.

G: Es verdad, se van millones y millones de dinero desperdiciados en cargos políticos, cargos de confianza, relaciones públicas y demás. ¡Muchísimos millones! Pero la gente abusa.

R: Bueno, si cuando se hayan quitado a todas esas personas que no hacen nada pero cobran mucho, continuan habiendo problemas de financiación, ya veremos qué hacer.

Quisiera añadir, que me parece fatal la criminalización que el Gobierno está haciendo de nosotros, los usuarios de los servicios de salud, pero lo que realmente me parece alucinante es el síndrome Estocolmo que a algunos les ha llevado a dejarse convencer de que, sí, nosotros tenemos la culpa. Es muy fácil, muy agradable, creerse superior a los demás y pensar que los otros lo hacen mal, y nosotros bien. También es muy reconfortante pensar que nosotros tenemos el control, y que si hiciésemos las cosas bien, no habría problema. Bien, nosotros no tenemos el control: no están estafando, y deberíamos empezar a admitirlo. Si eres de los que se han aprendido el guión, en lugar de pensar con su propia cabeza, además de estafarte, te han engañado. Respecto a los supuestos abusos de la sanidad, creo que uno de los principios sanitario debería ser “es mejor atender a mil personas sanas, que permitir que un enfermo quede desatendido”.

A continuación, la última parte del guión, recientemente añadida.

G: ¿Y qué opinas de que las personas con rentas más altas paguen por ir al médico?

R: Me parece fatal. Para empezar, habrá que ver qué se considera “renta alta”, porque en un país con un salario mínimo de unos 600€, en el que para vivir necesitas 1.000€ al mes, es evidente que los que mandan tienen una percepción distorsionada de lo que es tener mucho dinero y lo que es tener poco dinero. Siguiendo la lógica que vienen manteniendo nuestros políticos, ganar más de 600€ mensuales, podría ser una renta alta. O ganar el doble, o el triple, por unidad familiar. A mí que no me fastidien: una familia que gana 1.800€, como mucho se puede pagar un seguro médico normalito para todos sus miembros. Y si tienes que operarte de algo, o necesitas un tratamiento caro, o tienes una enfermedad crónica, o eres anciano, olvídate de los seguros médicos: estas empresas tienen como objetivo ganar dinero, y no aceptan clientes que no sean rentables. Por tanto, los seguros médicos no son una opción para las clases medias.

Si la sanidad pública tuviese una limitación por renta, por supuesto, sobrarían hospitales y médicos, que se podrían privatizar. Por supuesto, las personas que no pudiesen recibir atención sanitaria pública, y tuviesen que pagar un seguro privado, muy pronto empezarían a exigir que sus impuestos se dedicasen a cosas más rentables (aunque todos sabemos que el “ahorro” sanitario se va a destinar a que nuestros queridos políticos se vayan de vacaciones a lugares exóticos y vistan modelitos caros, a “salvar” a los banqueros que se suben el suledo y tienen millones de beneficios, y a que la Familia Real nos robe y se ría en nuestra cara), y empezarían a pensar que los hospitales públicos son sitios de beneficencia.

 

En cuestión de muy poco tiempo, estos nuevos sitios de beneficencia tendrían una financiación marginal, pequeñísima, porque a nadie le importa mucho lo que les pase a los pobres. Si quieren atención sanitaria digna, que se jodan y paguen un seguro, como ya estarían haciendo todos los que pudiesen.

Sería el fin del sistema público sanitario, tal y como lo conocemos hoy en día. Hola, sistema de salud estadounidense. Si alguien tiene dudas sobre las bondades del sistema sanitario de los EE.UU., le recomiendo que vea la serie “Breaking Bad”, en la que un honrado profesor de química, que tiene seguro sanitario y gana 40.000$ anuales se convierte en narcotraficante para poder pagarse un tratamiento para el cáncer.

Quisiera hacer notar, que la última persona con la que hablé que se había aprendido el guión, es hija de un médico. “Hay que reformar el sistema sanitario para evitar que la gente abuse”, decía. Como no considera necesario pensar por si misma, no se ha dado cuenta que “recortar” por el método de ofrecer menos servicios significa “contratar menos médicos”. Ahorramos, porque atendemos menos gente, y como atendemos menos gente, necesitamos menos médicos. Recortar significa menos trabajo para los profesionales sanitarios de los servicios de salud públicos. Menos dinero para estos trabajadores (altamente cualificados, muy sacrificados, y que, por cierto, no están retribuidos como se merecen, sino que ganan mucho menos de lo que deberían).

Como minipunto extra, sin relación con todo lo anterior, esta chica fue la misma que me dijo que le he engañado por no decirle que soy transexual. Aquel día me quedé hecho polvo. Hoy, le doy las gracias por evitarme invertir tiempo y sentimientos en ella. Tengo la teoría de que ser transexual es un buen filtro que te ahorra involucrarte en relaciones sentimentales con personas que no merecen la pena (especialmente útil para las personas que, como yo, tenemos bastante mal ojo a la hora de elegir parejas potenciales). A veces dudo de que mi teoría sea cierta, o pienso que he encontrado una excepción, pero hasta ahora el tiempo siempre termina dándome la razón.

La conversación con esta chica terminó con ella afirmando «yo hablo de manera global, y tú te refieres a un colectivo». Le iba a decir que los colectivos no existen, sino que están formados por personas individuales, para cada una de las cuales, la desaparición de las atención sanitaria es una tragedia de grandes proporciones. Pero no tenía muy claro que ella pudiese entender tal cosa. Sería demasiad.

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