Me he dado cuenta de que hace algún tiempo que no cuento como me va la vida.

Sigo viviendo en casa de mis padres, aunque a principios de verano se fueron a la casa de la playa, con intención de volver en septiembre. En agosto me dijeron que ya volverían mejor en octubre. En octubre, mi madre pensó quedarse allí indefinidamente, que están más tranquilos y agustito, y que, si acaso, ya se irán pasando por aquí de vez en cuando para arreglar papeles y cosas. Dicen que tal vez vuelvan en noviembre a hacer algunas cosillas, y luego ya verán si se vuelven a marchar.

En resumen: mis padres se han emancipado de mí, que es el tipo de emancipación que empieza a darse en el S. XXI, cuando los padres tienen más de una propiedad, mientras que los hijos no tenemos posibilidad de adquirir ninguna. No soy el primero del que se emancipan sus padres, y probablemente tampoco seré el último. Esta emancipación, de todas formas, es un poco precaria, ya que a lo mejor en invierno les entra el frío y deciden volverse para acá, que se está más calentito… También es verdad que hoy en día toda emancipación es precaria, y que muchos hijos están volviendo a casa de sus padres… acompañados por sus cónyuges y por sus propios hijos.

La emancipación de mis padres incluye también dejarme el negocio familiar. Así que ahora mismo llevo casi cuatro meses trabajando. No es que esté ganando mucho dinero, pero estoy ganando el suficiente para mantenerme (cosa fácil sin pagar alquiler, ni facturas), pagar mis gastos, redirigir a la hucha cada céntimo que me llega, como su fuese el último (porque uno nunca sabe cuando va a ser el último céntimo de verdad, y menos tal y como está el patio). Finalmente, reinvierto también parte del poco dinero que consigo en empezar un nuevo negocio.

La idea de este nuevo negocio no fue mía, sino de una amiga, que la tuvo y me la regaló para que yo la pusiera en marcha. Habrá a quien no le parezca gran cosa eso de ir regalando ideas, pero las ideas son las que impulsan el mundo hacia adelante. No recuerdo quien dijo que el genio es 10% inspiración y 90% transpiración. Pues bueno, ese 10% será un porcentaje pequeño, pero es completamente imprescindible.

El 90% de transpiración, lo estoy poniendo yo. Se trata de crear una tienda online (todavía no es el momento de decir qué venderé, pero espero que podréis verlo dentro de poco), con lo que la inversión es muy baja, y casi no hay que pagar impuestos. Si intentáis poner una tienda, o cualquier otro tipo de negocio, de manera presencial, tenéis que ir al menos con 3.000€ por delante, para impuestos. Si la ponéis online, no (hasta que se les ocurra poner impuestos y cortar los últimos restos de iniciativa empresarial al alcance de los pobres).

Entretanto, ya ha comenzado el nuevo curso, y toca ponerse a estudiar. Este año tengo 5 asignaturas, igual que el año pasado, pero una es anual, mientras que en año pasado todas eran cuatrimestrales. Esto significa que tengo 3 asignaturas distintas cada cuatrimestre. Supongo que el final de esto será aprobar 2 en febrero, 2 en junio y 2 en septiembre, aunque, por otra parte, ahora todo me resulta mucho más fácil.

El año pasado leía los apuntes y tenía la sensación de que me había vuelto tonto de golpe, porque no entendía nada, y debía releerlos una, y otra, y otra vez más… y después de todo eso, seguía teniendo la sensación de que no me había enterado muy bien.El problema es que, además, en la UNED no hay clases, así que no tenía la oportunidad de que un profesor me lo explicase todo bien explicadito, y eso me facilitaba las cosas, precisamente. Por suerte la mayoría de mis tutores (un profesor de refuerzo a cuya clase puedes ir una vez a la semana, voluntariamente, y que no es la persona que te corrige el examen) eran muy buenos, y en sólo unas sesiones consiguieron explicar los puntos más difíciles o más relevantes. Gracias a eso, a principios de enero empecé a ver la luz y de repente entendía lo que estaba leyendo… En fin, que eso ya no voy a tener que hacerlo este año. Una ventaja que ya me está permitiendo estudiar mucho más rápido.

Y eso me lleva a que todavía tengo una oposición rondando por ahí. Antes del verano pensé que este año se convocarían oposiciones a la Administración General del Estado, pues cuando hay elecciones se convocan más oposiciones, para tener a la gran masa de opositores contentos y que voten al partido en el Gobierno. Sin embargo, al adelantar las elecciones y situarlas antes del final primer trimestre del año, que es cuando se hacen las previsiones de plazas y oposiciones, el que hayan o no hayan oposiciones es irrelevante. Puesto que la situación económica es cada vez peor, y de hecho se está despidiendo a funcionarios interinos, parece improbable que se realice convocatoria alguna. No van a estar despidiendo a los trabajadores que ya tienen para contratar a personal nuevo ¿verdad?

Sin embargo, el Ayuntamiento de Madrid sí que ha convocado oposiciones a Auxiliar administrativo, y me he apuntado. Se rumorea que el examen será en abril, así que yo voy estudiando con laboriosidad de hormiguita que, además, se tiene que hacer su propio temario, porque no le llega la pasta para comprarlo y no lo encuentra gratis en Internet. Si alguien lo tiene y lo quiere compartir, se lo agradecería enormemente, aunque ya se sabe que los opositores no suelen dedicarse a ayudar a la gente que está en su misma especialidad, por considerarlos competencia. En mi opinión esa es una idea egoísta y errónea, que sólo conduce al fracaso, puesto que el trabajo en equipo suele dar un resultado más alto que la suma del esfuerzo de cada uno de sus integrantes. Colaborar con otro opositor puede proporcionaros a los dos (o tres, o cuatro) una ventaja respecto al resto de la masa de opositores solitarios. Os lo dice un tío que lleva ocho años opositando y nunca ha sacado plaza (ehm… bien, quizá mis consejos no sean muy valiosos).

Además de todo esto, también me gusta pasar tiempo con mis amigos, hablar con los amigos que tengo lejos, quedar con los que están cerca, jugar a rol, leer un rato… Sigo con algunas actividades relacionadas con el activismo trans (ya contaré), especialmente respecto al test de la vida real. Escribo e-mails. Como. Duermo. Lavo la ropa. Intento actualizar el blog. Voy al gimnasio.

Si no actualizo con mucha frecuencia, no os respondo a los e-mails, no contesto los comentarios, no chateo, no leo vuestros blogs, o no os llamo por teléfono, ya sabéis por qué es. Y si dejo de hacerlo durante mucho tiempo, entonces es que me ha dado un infarto. Hago todo lo que puedo, pero es que ya no puedo más, de verdad… no es por falta de interés.

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