Aprovechando que tengo un buen resfriado primaveral que me mantiene alejado del ordenador y de los apuntes, he estado viendo algunas películas que tenía pendientes.

Una de ellas ha sido «Camino», que me recomendó un amigo. Lo cierto es que yo no soy nada aficionado a los dramas, pero este chico me habló tanto y tan bien de la película que no me quedó más remedio que verla.

¡Que peliculón! Cuenta la historia de una niña con cáncer, aunque en realidad es una historia de amor con múltiples facetas. A lo largo de toda la historia, el espectador va experimentando junto a los protagonistas todo un abanico de sentimientos, sin caer en dramatismos ni gritos, ni utilizar los rancios trucos a los que nos tienen acostumbrados los directores de cine españoles.

También muestra como la Iglesia (en esta ocasión, el Opus Dei) influye en las opciones y decisiones de sus fieles, pero, una vez más, sin caer en el tópico del cura malo malísimo que busca su propio beneficio. Simplemente, en todo momento, los personajes creen hacer lo mejor para los demás, y creen saber qué es lo más conveniente para sus intereses, mejor que los propios interesados.

Lo único que es una pena con esta película es que no tuviese tanta publicidad como han tenido otros filmes españoles. Es curioso que «El milagro de Ptinto», del mismo director, Javier Fesser, y que era una mierda de película (o yo no la entendí) se anunciase a bombo y platillo, y «Camino» pasara de puntillas por festivales y carteleras. Pero también hay que tener en cuenta de que se trata de una película financiada con un crédito ICO, por lo que imagino que muchos «padrinos» no tenía. Y en este país, el que no tiene padrinos, no se bautiza.

Desde este rinconcito en la red, dejo el trailer, a ver si os animáis a verla.

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