Género fluido: aprendiendo a vivir de otra forma

Era el verano de 2008. Llevaba 5 años preparando las oposiciones de profesor de secundaria y acababa de hacer mi tercer intento de obtener una plaza de docente en un ciclo formativo de Hostelería y Turismo. Un intento sin esperanza, ya que con las normas de acceso que se acababan de publicar, y que estarían vigente durante los siguientes 6 años, mis posibilidades de aprobar la plaza eran cero.

Había pasado varios de aquellos años sumido en la depresión. Mi familia pensaba que era por la desesperanza, por las dificultades para encontrar trabajo, por… ¿qué sé yo? Era el 2008 y comenzaba la crisis económica, había muchos motivos para estar triste.

Pero había algo más. Algo que nadie sabía. Yo tenía casi 29 años y acababa de reconocerme a mí mismo como hombre trans.

Pasaba las horas buscando en internet una respuesta, una luz que me indicase qué camino seguir, pero en aquella época la información sobre transexualidad estaba muy dispersa.

Había algunos foros, como el de Carla Antonelli, o el foro de El Hombre Transexual, en el que las conversaciones fluían y era muy difícil encontrar la información necesaria. Había asociaciones, y también la Red Stop Trans Pathologization había comenzado a funcionar. Había un montón de textos super sesudos y rompedores, y libros… y yo no tenía ni idea de dónde encontrarlos porque no estaba en el mundillo. Ni siquiera sentía que perteneciese a ese mundillo, la verdad. Había dos o tres youtubers haciendo videos en español (me pasaba las horas mirando una y otra vez el canal de Ángel Rodríguez), y mi inglés no era tan bueno como para entender lo que decían los estadounidenses. Además, las cosas en los EE.UU. no se parecen mucho a como están en España. Finalmente estaba la información médica, hablando de tests psicológicos, protocolos médicos, y mil historias que yo sentía que no hablaban de mí.

Yo vivía en un pueblo de Granada, me había criado en una familia bastante tradicional, y ni siquiera tenía ningún amigo íntimo gay o una amiga lesbiana a la que confiar mis inquietudes.

Me sentía solo, perdido, asustado, y sin saber qué hacer. Lo que más miedo me daba era que mi familia, mi pareja y mis amigos me diesen de lado y quedarme sólo en la confusión.

Por eso empecé a escribir mi blog. Su nombre original era Genero fluido: aprendiendo a vivir de otra forma, y todas las entradas se encuentran todavía disponibles en este mismo blog exactamente igual que estaban el primer día que las escribí.

Cuando empecé a escribir mi blog me sentía como un náufrago lanzando botellas para que otros náufragos las encontrasen.

Ocurrió lo impensable: otros náufragos como yo respondieron a mi llamada y empezaron a conectar conmigo. Empecé a conocer a más gente. Ya no estaba solo.

Mis amigos también leían mi blog. Gracias a ello, lograron comprenderme y conocerme mejor.

Escribir en el blog se convirtió en un ejercicio terapeútico de sinceridad. Hablaba de mis sentimientos, de mi sufrimiento, del daño que me hacían los médicos de la UTIG que se suponía que debían ayudarme. Pero también hablaba de mi alegría ante el triunfo en la adversidad, de mis pequeñas grandes victorias, de lo libre que era…

Más adelante, el blog se convirtió en una manera de denunciar la injusticia que otras personas trans y yo estábamos viviendo. En la crónica de mi viaje en la vida y alrededor del mundo intentando averiguar quién soy realmente y qué me hace ser quien soy. La historia de la lucha por conseguir que yo fuese la última persona que tuviese que pasar por todo aquello.

Cinco años más tarde, después de que varios amigos y amigas me lo sugiriesen, comencé a recopilar las entradas de mi blog para hacer un libro.

Tres años más tarde, ocho años después de empezar todo aquello, he fundido todas mis experiencias, emociones publiqué el libro en solitario, sin editorial, tan sólo con la ayuda de mis amigos. Ahora, puedes encontrar ese libro aquí.

El resultado es un relato íntimo, honesto y emocionante de mis experiencias como hombre trans. Es una obra en la que he puesto experiencia, emociones y hasta mi propia piel. Un libro que no deja indiferente, y que despierta los sentimientos de quienes lo leen.

Quienes lo han leido opinan…

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