Así, sin darme cuenta, casi sin notarlo, aquí estoy: a 1 de enero de 2017.

Este año he pasado la Nochevieja en casa, sólo con Karen y nuestro gato. Tanto ella como yo trabajamos el día 31 de diciembre, y también hemos trabajado hoy, sólo que yo trabajo a tiempo parcial y hago jornadas de 8 horas como máximo, mientras que ella trabaja en durísimos turnos de 12 horas. Aún así, nos las arreglamos para tener una Nochevieja especial sin tener que acostarnos tarde, gracias a la magia de internet, que nos trajo los programas de Nochevieja de TVE (incluido el especial de Nochevieja de José Mota, del que no entendimos muchas cosas, ya que yo llevo ya casi tres años fuera de España, y aunque a veces se pueda simular que no nos hemos ido, la realidad es que llega un momento en que el paso del tiempo hace que ya no puedas regresar al país del que te marchaste, simplemente porque ese país ya no existe: ha cambiado igual que has cambiado tú), y las campanadas de la Puerta del Sol… a las 11 de la noche de la hora local. Así que a las 11 ya habíamos terminado de cenar, nos comimos nuestras uvas, nos bebimos el champán, y nos fuimos a dormir.

La Nochevieja de este año ha sido una pequeña lección práctica de que en esta vida todo cambia, y todo es relativo. Casi siempre hay una manera de hacer que las cosas no sean como son, sino como tú quieres que sean. Puede que la situación que he explicado suene a una Nochevieja de mierda (los dos solos, en un país extranjero, pasando la noche entre turnos de trabajo y teniendo que levantarnos temprano al día siguiente), pero sin embargo fue genial para los dos. Hoy no haremos comida de Año Nuevo, pero de nuevo me meteré en la cocina y haré algo rico para los dos, y de nuevo haremos de éste un día especial para comenzar el año.

Al acabar el año, siempre me gusta mirar hacia atrás y reflexionar sobre el año anterior, y pensar en cómo me gustaría que fuese el año que viene. Este año 2016 ha sido increible.

En enero Karen y yo nos casamos. Fue en una de las oficinas del Registro Civil del Ayuntamiento de Edimburgo, en un pueblo cerca de la capital (South Queensferry), con 12 amigos y familiares que pudieron venir a pasar el día con nosotros. Después nos fuimos al pub de siempre, donde reservamos gratis una habitación y en el que la entrada también es gratis, y pudimos disfrutar gratis de nuestra banda favortia de música en vivo. Para la boda contábamos con un presupuesto total de £1.000 (unos 1.300€), de los cuales todavía nos sobró un poco. No habría podido desear una boda mejor.

En febrero, después de la boda, nos fuimos de viaje de novios a Tenerife, donde no tuvimos un tiempo excesivamente bueno, pero… ¡Eh! ¡Es Tenerife! Al menos no llovía y estábamos entre 22º – 17º, no 5º- 0º.

Este año hemos ampliado la familia con un nuevo miembro felino. Se llama Ollie y es un gato negro. Viene de otra casa en la que ya no lo podían cuidar. Sus dueños le estaban buscando un nuevo hogar, y nosotros buscábamos un nuevo gato, así que todo salió mejor que bien.

También nos compramos por fin nuestro primer coche en Reino Unido. Era un Peugeot 206, de 11 años de antigüedad, y lo elegimos porque mi sueño de adolescente era tener un Peugeot 206. Así que 20 años más tarde, por fin pude cumplir otro de mis sueños y quitarme esa espinita de encima.

En noviembre nos compramos nuestro segundo coche en Reino Unido, porque el Peugeot 206 estaba en mucho peor estado de lo que parecía a primera vista. Después de haber ido al taller varias veces por varios problemas más o menos importantes, empezó a fallarle el catalizador. Una reparación que literlamente costaba más que el propio coche. Decidimos que lo mejor era deshacernos de él y comprar otro. Eso no fue precisamente una buena noticia, pero ahora tenemos un coche mejor, más bonito, que funciona con más suavidad y que nos encanta. Sí, ha sido una mierda que el Peugeot saliera tan malo, pero nos gusta tanto el coche nuevo (un Corsa que tan sólo tiene 3 añitos, aunque ha hecho bastantes kilómetros) que ya se nos ha pasado el disgusto.

En abril decidí dejar de trabajar a tiempo completo por cuenta ajena porque la.trans.tienda iba tan bien que no sólo podía permitírmelo, sino que casi era obligado hacerlo ya que no era capaz de manejar tanto trabajo como tenía encima. Me registré como empresario autónomo en Reino Unido en abril (mal hecho, debí esperar un mes y ahora mi vida en lo referente a impuestos sería más fácil, pero en aquel momento no sabía que el año fiscal en Reino Unido empieza el 6 de abril) y empecé a trabajar a tiempo parcial en el hospital.

En agosto le dije a mi jefe del hospital que lo dejaba. Me encantaba el trabajo que hacía allí, pero estaba ya cansado de que me explotaran. Un día, simplemente, llegó la gota que colma el vaso y lo dejé de manera fulminante, después de dos años trabajando allí. Claro que también ayudó que 13 horas después de haber decidido que ya no quería trabajar más allí ya hubiese encontrado trabajo en otro sitio, con la ayuda de un amigo mío.

En septiembre empecé a trabajar de nuevo de dependiente, esta vez en una especie de grandes almacenes. Las condiciones del contrato son un poquito peores, pero las condiciones del trabajo son infinitamente mejores, y aunque cobro algo menos, cuando salgo de casa para ir al trabajo, voy contento. La palabra de los jefes es mucho más fiable que la de mi anterior jefe, el volumen de trabajo es humano, y los compañeros son amables y muy agradables. Más no se puede pedir.

Además, en septiebre saqué la versión digital de mi libro Género fluido: aprendiendo a vivir de otra forma. Un libro que me ha costado 8 años sacar adelante, en el que pongo mucho de mí, literalmente mi alma y mi vida, y del que estoy muy orgulloso. La versión en papel todavía está en proceso, aunque espero que no tardará mucho en ver la luz.

Este año Karen ha empezado a trabajar como enfermera, por fin. En 2015 ya trabajaba, pero como auxiliar. Ahora por fin trabaja como enfermera y está teniendo la recompensa por todos esos años estudiando. En septiembre además dejó de trabajar en un sitio donde las condiciones también eran bastante dudosas para entrar a una empresa seria y respetuosa con los derechos de los trabajadores. Sin embargo, está dándose cuenta de que en realidad no le gusta mucho trabajar como enfermera…

…y yo me estoy dando cuenta de que estoy alcanzando el techo de crecimiento de la.trans.tienda, y nunca podré vivir de ello como un trabajo a tiempo completo. Simplemente, el mercado es demasiado pequeño, y tiene demasiado poco poder adquisitivo (o yo soy demasiado torpe para sacarle más partido al negocio, no sé).

Estas son reflexiones amargas, pero nos han servido para pensar que el año que viene nos gustaría poner un negocio nuevo. Un negocio de ladrillos y cemento vendiendo productos españoles aquí en Edimburgo. No voy a quitar la.trans.tienda, porque ayuda a mucha gente y eso me hace sentir bien y me gusta, pero necesito empezar a dedicarme a otra cosa, porque no quiero pasar el resto de mi vida trabajando para otros, siempre con un jefe encima que me diga qué debo hacer, cuándo debo hacerlo, y con quién debo hacerlo.

Las cosas amargas sirven para perfilar el nuevo año. Espero que a lo largo de éste año conseguiremos financiación para abrir la tienda de nuestros sueños, y que el año que viene escribiré una reflexión sobre éste año, ya como dueño de una tienda física, sin tener que preocuparme de mis jefes, sino de mis empleados. Espero que el año que viene mi libro ya estará disponible para quienes lo quieran comprar en papel (si bien no se está vendiendo mucho, pero, como decía antes, puede que el mercado sea demasiado pequeño y no dé para más) y habré tenido tiempo para avanzar un segundo libro. Con un poco de suerte Karen ya se habrá sacado el carnet de conducir, y podremos empezar a pensar en que ella vaya dejando poco a poco su trabajo para pasarse a la tienda, y en mudarnos a un apartamento más grande que nuestro diminuto y terriblemente viejo (pero acogedor y bien situado) hogar actual.

Espero que tú, que estás leyendo esto, hayas tenido también un fantástico año 2016, y que el 2017 venga cargado de planes y nuevas aventuras para llegar a conseguir cumplir tus sueños y llevar la vida que deseas. ¡Seguiremos hablando durante los próximos 12 meses!

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